Investigadores del Instituto de Investigaciones Marinas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IIM-CSIC) y del Centro Interdisciplinario de Química y Biología de la Universidad de A Coruña (CICA) están probando un nuevo enfoque para ayudar a los cultivos de algas marinas a adaptarse al aumento de la temperatura del agua de mar y a las olas de calor marinas, cada vez más frecuentes.
El experimento, titulado «Adaptación del cultivo de algas marinas al cambio climático: preparación térmica desde una perspectiva holobionte», es uno de los varios experimentos que están llevando a cabo los socios de CLIRAQUA para desarrollar y poner a prueba soluciones que puedan mejorar la resiliencia y la sostenibilidad medioambiental de los sistemas de acuicultura del Atlántico ante el cambio climático.
El estudio se centra en la Saccharina latissima, una macroalga parda de interés ecológico y comercial, que puede cultivarse junto con el mejillón en sistemas de acuicultura multitrópica integrada (IMTA), lo que fomenta la acuicultura regenerativa. Sin embargo, la S. latissima es especialmente sensible al aumento de las temperaturas provocado por el cambio climático (por ejemplo, las olas de calor). Los investigadores están aplicando una técnica de adaptación térmica, conocida como «preparación térmica», que consiste en exponer las primeras etapas de desarrollo de las algas marinas a condiciones de temperatura controladas. El objetivo es investigar si esta exposición inicial puede generar una forma de «memoria del estrés» y mejorar la respuesta de los cultivos resultantes ante un futuro estrés térmico. Asimismo, si el microbioma de las algas desempeña algún papel en la adaptación térmica y en las señales químicas que podrían intervenir en dicha adaptación.
Los resultados contribuirán a comprender mejor la respuesta de las algas marinas y su microbioma asociado al estrés térmico, lo que facilitará el desarrollo de estrategias de cultivo de macroalgas más resistentes al cambio climático.



